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Bioarte, el laboratorio de la libertad

Bioarte, el laboratorio de la libertad

Publicado el 2021-03-30 14:46:33

¿Es posible utilizar a la vida como material biológico para la creación de una obra de arte? De ser así ¿cuáles serían los códigos de ética de esta práctica? En 1999 el brasileño Eduardo Kac presentó su obra “Génesis” que consistió en la creación de lo que el autor llamó un “gen artístico”, es decir una partícula sintética diseñada por él. Tomó una frase del Antiguo Testamento de la Biblia y la tradujo al código Morse para después convertirla en una base de pares de ADN.

En palabras del artista, esta pieza tenía como objetivo explorar la relación entre la biología, la tecnología de la información y la interacción de un diálogo igualitario. Con su propuesta buscó cuestionar la noción de supremacía de la raza humana y poner sobre la mesa de discusión la fragilidad de la vida. Fue precisamente en 1999, en el encuentro de arte multimedia Festival Ars Electrónica, en Austria, cuando Kac propuso el termino Bioarte, también conocido como Arte Transgénico, una forma de creación artística que utiliza materiales biológicos como el ADN, las proteínas, las células y organismos para explorar nuevas maneras de representación y comunicación. 

El Bioarte fue considerado una de las primeras vanguardias del Siglo XXI debido a que transformó los formatos y conceptos de presentación hasta entonces desarrollados. Sus bases se encontraban en la disipación de la frontera entre lo natural y lo artificial. Para Kac la vida y la naturaleza son, en su arte transgénico, objetos de diseño. Así lo demostró con “Alba”, la coneja fosforescente genéticamente modificada que presentó en el 2000. A este proyecto lo llamó "GFP Bunny” y consistió en presentar un acontecimiento social complejo que empezara con la creación de un animal imaginario que no existía en la naturaleza. 

El también profesor del Instituto de Arte de Chicago entabló un diálogo con profesionales de disciplinas artísticas, científicas, filosóficas, de derecho y ciencias sociales con la misión de reflexionar sobre las implicaciones culturales y éticas de la ingeniería genética, cuestionó la “superioridad” del ADN referido a la creación de la vida y se postuló a favor de una comprensión más compleja de la relación entre genética, organismo y ambiente. Con Kac a la cabeza y con ayuda de un equipo de científicos franceses, “Alba” fue el primer ser vivo que nació como obra de arte”.

Se trató de un conejo albino, lo que significó que no tuviera ninguna pigmentación en su piel y su creación radicó en injertarle a su ADN la Proteína Verde Fluorescente “GFP”, extraída de la medusa bioluminiscente Aequorea Victoria, también llamada medusa de cristal. Lo anterior le permitió al mamífero resplandecer en un tono verde cuando se iluminaba con la luz correcta, es decir con luz azul. Con el objetivo logrado, el brasileño aseguró que el arte transgénico abrió la posibilidad de editar el genoma para producir nuevas formas de vida como arte.

En una conversación que tuvimos a la distancia en el 2020, el artista me aseguró que el Bioarte invitaba a comprender que el hombre no era el centro del Universo, “comprender que nosotros humanos somos parte de una red, de una familia, de una comunidad de la vida y nuestra capacidad sensorial no es mejor o peor que la de los conejos, las serpientes o los insectos. El Bioarte hace que la narrativa en torno de la vida no sea controlada por los gobiernos, por los medios de comunicación, por las empresas y tampoco por los científicos”. 

El lenguaje plástico de Kac busca ser una muestra de que el proceso creativo del artista está relacionado con las herramientas de su tiempo. Sus piezas no se reducen al espacio físico o digital, son un intercambio constante entre ambos y tienen una dimensión lírica, política y biológica. Inquieto y, sin duda, transgresor Eduardo Kac se define como un poeta, para quien el arte es el laboratorio de la libertad. 


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