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“Seaspiracy”: entre la polémica y el problema

“Seaspiracy”: entre la polémica y el problema

Publicado el 2021-04-26 14:58:54

Es un hecho innegable que existe un serio problema ambiental. Esta situación ha generado un interés en todo tipo de áreas de la comunidad científica para conocer las causas, estudiar los efectos y proponer posibles soluciones; por otra parte, también ha captado la atención de documentalistas que buscan dar su granito de arena, en muchas ocasiones, a través de la denuncia. Uno de los documentales sobre el tema que más ha llamado la atención en la primera parte de 2021 es la película de Netflix Seaspiracy de Ali Tabrizi.

El objetivo de este documental es investigar sobre la industria pesquera a nivel mundial y cómo afecta los mares. Tabrizi empieza el proyecto con la intención de mostrar las diferentes causas que perjudican estas zonas del planeta; sin embargo, luego de conocer una noticia sobre la reanudación comercial de caza de ballenas en Japón, decide emprender un viaje para descubrir qué hay detrás. De esta forma, el documentalista nos lleva en un recorrido por diferentes países para relevarnos lo que hay detrás de esta industria.

Los hallazgos se resumen en dos aspectos. En primer lugar, la pesca está destruyendo los seres vivos en el mar. Una de las grandes consecuencias es la gran cantidad de peces que se capturan, donde suelen quedar atrapados otros animales en las redes. El problema es la alteración de los ecosistemas marinos, ya que muchos organismos son piezas claves para mantener la estabilidad de la vida en los océanos y que ésta siga contribuyendo a generar más de la mitad del oxígeno que respiramos. Asimismo, el documental asegura que 46% del plástico que se encuentra en la Gran Isla de Basura del Pacífico proviene de las redes de pesca, algo más grave que el 0.03% de los popotes.

La otra parte de los descubrimientos gira en torno a las empresas pesqueras, muchas ligadas a realizar actividades de forma ilegal, y del trato de esclavitud en el que son sometidos los trabajadores de barcos en algunos países. Por otra parte, señala que las organizaciones que vigilan la pesca siguen protocolos que contradicen lo que prometen. Uno de los puntos más ahondados es sobre la sustentabilidad, donde Tabrizi muestra a través de diferentes entrevistas que no pueden definir el concepto y que sus prácticas prueban que no lo son.

Así como el documental se colocó en lo más visto de Netflix en la semana de su lanzamiento y fue comentado en redes sociales, llegaron los cuestionamientos al respecto. Varios científicos y gente de la industria pesquera rechazaron las afirmaciones tan serias del documentalista; además, personas entrevistadas de las organizaciones mostraron su descontento y expresaron que sus declaraciones fueron sacadas de contexto.

Aunque esta situación indicaría que este rechazo es una resistencia a las “verdades” de la pieza documental, la disección de las fuentes ocupadas muestra que no fueron interpretadas de la manera más adecuada por Tabrizi y expone vínculos entre situaciones donde no las hayas. Por nombrar algunos ejemplos: en el documental afirma que para el año 2048 los océanos estarán completamente vacíos, pero esta información es de un estudio de 2006, realizado hace más de quince años y que no refleja cambios que han ocurrido en este periodo de tiempo; la información sobre el 46% de las redes de plástico en la Isla de basura del Pacífico es expuesta como si esta realidad reflejara la situación de todo el océano, cuando esto no es así, y no indaga en otros posibles lugares de donde pueda provenir.

Por si fuera poco, una de las grandes conclusiones del documental es proponer como solución detener la industria pesquera y el consumo de animales marinos. La declaración resulta problemática. Para empezar, el productor de la película es Kip Anderson, director del documental Cowspiracy, donde denuncia las malas prácticas de la industria ganadera, y quien además es vegano. Por otra parte, hacer este cambio es imposible en muchas áreas del mundo, cuya principal actividad económica depende de la pesca, y sin tomar en cuenta la población que  del mar la proteína para su alimentación.

Las debilidades del documental son evidentes cuando se compara con otros documentales que han tocado el problema del mar. En A Plastic Ocean (2016) se enfocan en cómo el plástico afecta la vida marina y los microplásticos a través de diferentes voces científicas y acercándose a personas de diferentes áreas para proponer soluciones. David Attenborough en su propio documental David Attenborough: Una vida en el planeta (2020) menciona la pesca como un problema grave que contribuye el cambio climático, pero brinda opciones de solución para la industria.

 Al final la más importante contribución de Seaspiracy es recordarnos cómo el ser humano está perjudicando los mares y a apuntar que los problemas en los océanos recaen más en grandes entes como empresas, organizaciones y miembros de la política para tener verdaderos cambios para generar nuevos hábitos que impacten en lo individual.


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