Logo_Alviso
Logo_Alviso
El segundo cerebro

El segundo cerebro

Publicado el 2021-04-26 15:01:44

El sistema digestivo del ser humano no sólo es capaz de procesar la comida. En su interior dispone de una red neuronal que controla los movimientos intestinales y se le considera un “segundo cerebro”. Para tener una idea de lo que representa esta afirmación, el neurocientífico Diego V. Bohórquez, de la Duke University, Estados Unidos, plantea que el 95 por ciento de las decisiones de las personas vienen de las vísceras.  

El especialista asegura que dentro del intestino habitan células epiteliales encargadas de cuidarlo como escudo protector y al interior de esta capa defensora se encuentran células endocrinas, es decir sensoriales, que funcionan como mensajeros químicos y se concentran como neuronas. Las células endocrinas reconocen un estímulo y descargan un pulso eléctrico. Es a través de estas unidades anatómicas que el intestino puede comunicar información directa de nutrientes al cerebro en milisegundos, así como lo hacen las células del olfato o del gusto. 

En septiembre de 2018, Bohórquez y su equipo de trabajo publicaron un artículo en la revista Science que documenta este mecanismo de comunicación intestino-cerebro. Pero lo más importante de su investigación radica en el descubrimiento de las células NeuroPod, que se ubican en el epitelio del órgano digestivo y son una especie de sensores gastrointestinales de alimentos. Estas células intervienen en la toma de decisiones de los individuos al elegir la comida a consumir.

Los científicos realizaron experimentos con un ratón y encontraron que cuando el azúcar ingresa a las NeuroPod, éstas activan una descarga eléctrica y secretan glutamato, un neurotransmisor. Lo interesante es que, en el Sistema Nervioso Central, el glutamato es el principal mediador de la información sensorial, emocional y de memoria de los seres humanos. Está presente en aproximadamente el 90% de la sinapsis del cerebro.

En otras palabras, el intestino tiene la capacidad de generar neurotransmisores como el glutamato de forma independiente al cerebro. Son las NeuroPod, que habitan en el órgano digestivo, las que controlan el deseo visceral y son culpables de poner en la boca de las personas el azúcar que estas células necesitan para sobrevivir. 

Bohórquez se considera un neurocientífico del cerebro intestinal y propone que la próxima vez que un individuo coma un chocolate o consuma un alimento con alto nivel de azúcar, no culpe al cerebro de esta decisión, sino a sus intestinos. Su investigación es el punto de partida para comprender cómo el cuerpo siente la comida en el sistema digestivo y cómo una señal sensorial de un nutriente se puede transformar en una señal eléctrica que altera el comportamiento.  

Lo que se sabe hasta ahora es que el intestino es un sistema nervioso autónomo. A diferencia de otro órgano, es el único que puede funcionar solo. Posee su propio Sistema Nervioso conocido como Entérico, que se encarga de controlar el aparato digestivo. Y más allá de esta capacidad autorreguladora, la salud del aparato digestivo es clave para la salud del cuerpo humano. Se estima que 7 de cada 10 células del sistema inmune vive en el intestino, lo que significa que si una persona tiene problemas intestinales será más propensa a padecer enfermedades como gripe. 

Además, en este órgano habitan trillones de microbios claves para la digestión. La microbiota intestinal permite triturar los alimentos y alcanzar la nutrición. Es importante tener presente que esta microbiota se puede ver afectada por la dieta, el entorno o el uso de medicamentos como antibióticos.  

De acuerdo con la neurocientífica española Sonia Villapol, investigadora principal en el Texas Medical Center, en Houston, existen bacterias en el ecosistema microbiano del aparato digestivo capaces de secretar metabolitos que activan los niveles de serotonina, considerada la hormona de la felicidad. Incluso, se piensa que el 80 por ciento de la serotonina proviene de los intestinos. 

Si los intestinos son realmente los culpables en la toma de decisiones al elegir un alimento al tiempo que son la principal fuente de felicidad y, además,  son esenciales en la salud humana, entonces no es arriesgado decir que la medicina del futuro se basará en los mecanismos del llamado “segundo cerebro”, lo que permitirá tener un mayor consumo de dietas balanceadas y regular los estados de ánimo de las personas.


Suscríbete a nuestro Boletín