Logo_Alviso
Logo_Alviso
La Poesía es Sueño

La Poesía es Sueño

Publicado el 2021-04-26 15:13:54

“El sueño mostraría la naturaleza real del hombre, aunque no toda ella, y se contaría entre los medios que permiten a nuestro conocimiento alcanzar la interioridad oculta del alma.” – Sigmund Freud, 1900


Aunque el enigma del sueño ha atravesado diversas culturas y tiempos, en algunas siendo más notable que en otras, en la mayoría de las culturas en las que ha tenido relevancia era ya considerado una ventana hacia el espíritu, el lenguaje del alma. En 1900 Sigmund Freud llama la atención sobre el proceso onírico. Aunque no fue el primero en profundizar a este respecto sí fue pionero en reconocerlo como un fenómeno psíquico y tratar las producciones de la vida onírica como hacía con los síntomas. A partir de ello abrió la puerta que nos comunica con lo que en el espíritu aguarda, con los deseos, recuerdos y temores, con lo reprimido.

Al hablar del sueño, su elaboración, mecanismos y relevancia, Freud introdujo el concepto de “condensación”, mecanismo fundamental que permite llevar a cabo el “trabajo del sueño”. Se trata de un mecanismo a través del cual una representación única puede vincularse a varias cadenas asociativas, es decir, algo que representa muchas otras cosas. ¿Les ha pasado que cuando tratan de contar un sueño pasan por la experiencia de decir “estaba en casa de mi abuela, bueno, no era la casa de mi abuela, se parecía como a mi escuela, pero yo sabía que era la casa de mi abuela”? Los mecanismos de condensación y desplazamiento serían los responsables de esta construcción. 

Muchas veces el sueño se nos presenta como un sinsentido cuando es, en realidad una ventana a lo más crudo y auténtico de nuestra profundidad. Ya lo planteó Freud desde el inicio de sus estudios sobre la vida onírica: la interpretación de los sueños es la mejor forma de alcanzar el inconsciente dentro de la vida anímica, es la vía regia al inconsciente (Freud, 1900). Tal como se nos presentan, los símbolos y signos pueden ser cambiantes, los contenidos han sido desplazados, sustituidos, condensados y/o fusionados, pero los afectos se mantienen. Si bien, Freud describe por primera vez el mecanismo de condensación cuando habla sobre los sueños, da cuenta en el desarrollo de sus teorías de que la condensación no es un mecanismo exclusivamente presente en la elaboración onírica. Puntualiza que este mecanismo es esencial también en la elaboración del chiste, de los lapsus, los olvidos y los neologismos. En el trabajo analítico corresponde la labor de construir el puente del lenguaje o la experiencia que sirva para traducir las representaciones del sueño.

La poesía conjuga una serie de figuras puestas en palabras que hablan más allá de sí mismas. Siguiendo los postulados psicoanalíticos, sería casi como un sueño hecho palabras (que no un sueño puesto en palabras). Paralelamente, podríamos pensar cómo en la poesía nos encontramos con que el poeta y quien lee su poesía establecen un vínculo anclado en la capacidad de transformar una palabra común en una escena, una emoción, una experiencia. La poesía es capaz de capturar en una sola palabra los más complejos enunciados. Es una construcción simbólica que se sostiene en todo aquello que podamos evocar en esa sola palabra (como al soñar que estamos en casa de la abuela, aunque parezca que es la escuela, en un tiempo pasado, pero con gente de nuestro presente, siendo niños y a la vez rumbo al trabajo ¡Todo tiempo, persona y lugar de nuestra experiencia coexiste en el mundo onírico!). 

El otoño se convierte en un atardecer, en una despedida, en una muerte o en una posibilidad de renacer. La luna es la añoranza, el desvelo, echar de menos, el insomnio por amor, por ilusión o por tristeza, es compañía y a su vez un recordatorio de la soledad. El mar un viaje a la infancia, una melodía, la inmensidad, un arrullo o una despedida. La palabra en un poema es todo al mismo tiempo y a su vez sólo una de sus acepciones en particular. Parte de la belleza poética radica en que estas palabras son todo eso (y más) y a la vez, son algo muy íntimo del poeta, la experiencia que sólo el poeta entiende, que sólo para él tiene sentido y a la par, son palabras que sólo el que lee comprende desde su propio dar sentido y desde la intimidad en que las lee. 

Psicoanalistas como Meltzer (1983), Ogden (2005) y Cassorla (2018) destacan la función del analista con pacientes que tienen dificultades para la simbolización (por ejemplo, los pacientes que somatizan) como aquel agente capaz de soñar los sueños del paciente para facilitar nuevas conexiones simbólicas y ricos significados a aquello que el paciente pone en acto. Al soñar el sueño del paciente, creamos algo diferente, atravesado por su experiencia, pero también por la nuestra y a partir de ello establecemos el trabajo de análisis, damos lugar al trabajo del sueño, vamos forjando una vía que posibilite para el paciente la formación de símbolos. 

Cuando leemos un poema, soñamos el sueño del poeta. Ahí, en ese espacio, entre esas líneas encontramos nuestros sueños y los suyos, nuestros símbolos y los suyos, los de nuestra cultura, los de su pasado. Leer poesía es soñar -con nuestro propio mundo interno y sus recursos- el sueño de alguien de otro lugar, de otro tiempo y posibilitar en lo manifiesto la vida latente que habita las palabras que usamos casi sin maravillarnos cualquier otro día en cualquier otro contexto. La poesía les devuelve a las palabras la vida y la calidad de extraordinarias. La poesía es sueño.

_______________________

Referencias.

Cassorla, R.M.S. (2018) The Klein Tradition. Lines of Development. Evolution of Theory and Practice over the Decades. Garvey, P. & Long, K. (editors). London Routledge.

Freud, S. (1900). La Interpretación de los sueños (I). Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1900). La interpretación de los sueños (II) . Buenos Aires: Amorrortu.

Laplanche, J., & Pontalis, J. (2004). Diccionario de psicoanálisis . Buenos Aires: Paidós.

Meltzer, D. (1983). Dreamlife: Re-Examination of the Psycho-Analytical Theory and Technique. Clunie Press.

Ogden, T. (2005). This Art of Psychoanalysis: Dreaming Undreamt Dreams and Interrupted Cries. Hove: Routledge.


Suscríbete a nuestro Boletín