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La música de la vida

La música de la vida

Publicado el 2021-02-26 14:41:06

El ADN es una máquina musical. Quizá parezca descabellada la idea de que el ácido desoxirribonucleico, famoso por ser la molécula que guarda la información genética de los seres vivos, genera sonidos. Pero no lo es. En su estructura se producen vibraciones con una frecuencia mucho más alta que la de los instrumentos musicales; sin embargo, éstas son imperceptibles para el oído humano.


El talento sonoro del ADN no es popular y tampoco hay que imaginarlo como un tutti orquestal; en realidad es metafórico y podemos delinearlo a partir de una molécula en constante movimiento, girando, trasladándose o vibrando a la manera de una cuerda de guitarra. Su actitud desenfrenada y en consecuencia su capacidad generadora de vibraciones se debe a que su estructura de doble hélice, en forma de escaleras de caracol, es larga y depende de la interacción de sus letras (adenina (A), citosina (C), guanina (G), timina (T).  Se estima que cada célula del cuerpo humano contiene tres mil doscientos millones de letras de longitud, es decir, aproximadamente dos metros de ADN. 


Es importante aclarar que el manual de instrucciones del ser humano para desarrollarse, vivir y reproducirse tiene movimientos restringidos por el espacio que habita; sin embargo, hay un elemento considerado el más importante: las oscilaciones que viajan a través de su cadena. Este movimiento funciona de la siguiente manera: las vibraciones que tiene la molécula son en realidad ondas que viajan a lo largo de su estructura y permiten expandir y contraer el espacio entre las bases o letras que la conforman, algo parecido a un movimiento de respiración.


Es a estas vibraciones a las que científicos de la Universidad de Glasgow, en Escocia, llaman “la música de la vida”. El motivo es porque el ácido desoxirribonucleico tiene enlaces que mantienen a su doble hélice unida; las vibraciones colapsan estos enlaces y abren un agujero (que se conoce como burbuja transcripcional), sus bases son expuestas y las enzimas encargadas de la transcripción y replicación de información aprovechan la oportunidad para apoderarse de ellas. En otras palabras, las oscilaciones de esta molécula permiten que la secuencia de ADN de un gen se copie.  


El científico español Mario González, investigador asociado de la Universidad de Glasgow, explica la actividad sonora del ADN de la siguiente manera: cuando una orquesta comienza a tocar, la gente se pone de pie y baila; cuando estas vibraciones aparecen, abren el ADN y muestran toda su información. Entonces la maquinaria de esta molécula inicia la danza que le permite organizarse para copiar y recibir la información. 


Así como la vibración de la cuerda de una guitarra  depende de su tensión, su longitud  y su grosor, la frecuencia de vibración del ADN depende de la secuencia de sus bases. Pero ¿por qué son importantes estas vibraciones en los procesos biomoleculares? La respuesta es porque estas ondas de sonido son, en parte, donde inicia la vida.

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