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Una línea que no acaba: Conversación con Alejandro Magallanes

Una línea que no acaba: Conversación con Alejandro Magallanes

Publicado el 2021-05-28 14:35:50

¿Qué es un libro? ¿Y una letra? ¿Y una palabra? ¿Una portada invita, seduce, miente? ¿Dónde habita una imagen? Alejandro Magallanes, dibujante, diseñador, autor, lector, sabio que juega y niño que piensa, vive día con día la experiencia de la hoja en blanco, de la página muda y del trazo que la enciende. Le preguntamos algo en torno a su oficio, él contesta con el aire absorto del que suelta un garabato en una servilleta.


Para comenzar te propongo un juego: voy a decir tres palabras y tú contestas con la primera palabra o la primera frase que te venga a la mente:

Libro.

Secuencia.


Libro.

Tesoro.


Libro.

Querencia.


Cuando un editor te encarga el diseño de un libro, te pasa un título y un texto: ¿tus primeras reacciones son de orden sensorial o intelectual?

Las primeras impresiones son de orden sensorial. En principio, lo que me llama la atención es el título y después de recibir el texto procuro leerlo emocionalmente, como un lector cualquiera, como el que va a leer este libro por primera vez. Y a partir de eso, ya viene algo más articulado que involucra el pensamiento, asociaciones, pero también la intuición… Es un proceso mixto, a veces el título te da la respuesta para una portada, pero también depende de la clase del libro, si es un libro de imágenes o una novela, o si es el libro de gran formato de un artista. Ahí surge un pensamiento más estructurado, que tiene que ver con rendimientos de texto, con columnas, con la forma en que se va a hojear, imaginar cómo la mano va a dar vuelta a una hoja… Lo explico con la música: un libro tiene ritmos, tiene pausas, tiene solos, finales… es una combinación de formas de verlo. Lo que siempre pienso es cómo me gustaría recibir y hojear este libro, estoy constantemente imaginando eso.


Cuando dices que el título te sugiere algo más sensorial que intelectual, ¿esto se traduce en una sensación concreta que puede ser un color, una extensión, una dirección, o a qué te refieres con una respuesta sensorial? 

Hay títulos que pueden evocar colores, o imágenes, pero también es cierto que las imágenes que evoca el título muchas veces son las que no tienes que utilizar, porque ya están allá. O hay títulos que me llevan a pensar de inmediato en alguna tipografía: creo que la tipografía es la voz de las palabras, la voz impresa de las palabras, y se relaciona con su interpretación, subjetiva, claro, pero muy concreta, no es lo mismo cómo suena chapulín a cómo suena saltamontes, cada una evoca una forma de las letras, también por su extensión, por su sonoridad.


¿Se te presenta primero una imagen o es la idea que te sugiere la construcción de una imagen?

Varía. Por ejemplo, pensando en algún título sonoro, si el libro se llama Los niños de paja esa estructura ya tiene una imagen concreta, aunque va a ser distinta en cada una de las personas que leen. En cambio, si el título es Pasiones, te enfrentas con un concepto general y tienes que buscar en el texto a qué se refiere. Son dos vertientes. Si dices Raíz del hombre te surge una imagen, si dices Posdata es otra cosa: hay construcciones de palabras que te llevan a diferentes lados. 


Insistiendo sobre la relación entre la palabra y la imagen, un autor griego decía que el encanto de la palabra es como el de la sirena, pues requiere tiempo, mientras que el embrujo de la imagen es como el de Gorgona, es inmediato; es decir, la palabra envuelve y la imagen petrifica. ¿Es así?

Entre la imagen y la palabra, cuando conviven, debe crearse un tercer espacio para la interpretación del lector. Si la imagen repite lo que está diciendo la palabra, te enfrentas a una cacofonía; si la imagen es bastante sugerente como para volverse imborrable en la memoria, con el título hace una pareja que produce una tercera imagen, que es la que cada uno de nosotros puede crear, o recrear. O sea, más que una imagen, es un tercer contenido que se relaciona con la palabra y con la imagen. Esto se puede ver en las portadas de literatura, o con los discos, donde puede aparecer el nombre del grupo y una imagen completamente distinta, que el que escucha interpreta a su manera. De hecho, si te fijas, hay menos polémicas con las imágenes que van en un disco que con las que vemos en una portada: el lector, a través del texto, puede volver a la portada y pensar que no tiene sentido, que no viene a cuento… Repito: todo tiene que ver con la interpretación. La metáfora que he encontrado para entender este oficio es la de la partitura, pensar que los textos son como una partitura y tú eres uno de los músicos que está interpretando: a veces lo haces de forma más apasionada, a veces menos, depende de lo que te sugiere; depende también del tipo de música que vas a interpretar. Pero tienes que salirte de esta regla, para después regresar, o seguir con el acorde inmediato… A mí me encantan las portadas que no tienen imágenes, que solamente son tipografías, muy clásicas, ahí hay un juego interesante ya que son las puras palabras las que te van a entregar una imagen. Si pensamos en un título como Constancia y otras novelas para vírgenes, por ejemplo, esas palabras te llevan a mil lados, dependiendo de tu experiencia, y si nos toca resumirla en una sola imagen… ¿qué le pones? Algo sobre los cuentos, algo sobre las vírgenes, o buscas en el texto una pista que no vaya a repetir la la poderosa fuerza que tienen las palabras. 


En algunas ocasiones, en los libros que diseñas para Almadía, incluyes dibujos, retratos de los personajes o figuras reales que aparecen en los libros. ¿Hay un umbral de empatía con el texto que llega a soltar el lápiz, o bien es un impulso del dibujante que le pide permiso al diseñador, o el diseñador le está pidiendo ayuda al dibujante? ¿Cómo se llevan los dos? 

Hablando de la técnica con que lo vas a resolver, entramos en el terreno de la subjetividad. Hay algunos libros que se me antoja resolver con el dibujo, ya que el dibujo tiene una cualidad única, es como si cada dibujante hablara un idioma y tu interpretación la concretas con tu voz. Luego, si prácticas varios estilos de dibujo, se abre un poco más el espectro. En mi caso, se identifica mi trabajo con una clase de dibujo muy sencillo y expresivo, en el que se nota a la primera el autor, aunque… en general, a casi nadie le importa quién hace las portadas… pero entre los que se interesan por el diseño, las identifican de inmediato. Creo que el dibujo es una herramienta poderosa y por eso hay que buscarle más caminos. Un dibujo puede ser sencillo y decir cosas muy fuertes, muy potentes, o humorísticas, y en cambio un dibujo complejo no necesariamente dice mucho, además de la belleza de la imagen como dramatismo. En este caso lo que va primero es la idea, y ya se resuelve el dibujo en función de lo que quieres decir, aunque siempre se puede expresar de formas distintas: por ejemplo, si yo quisiera hacer una portada con una propaganda política desgastada, es más eficiente tomar una fotografía y no pasar por el filtro del dibujo, sino escoger una imagen concreta. Es importante resistir la tentación de resolverlo todo con el dibujo, o bien, al ser el dibujo un lenguaje tan particular, se tiene que expandir, es necesario poder dibujar de muchas formas, tener varias posibilidades dentro del dibujo… por ejemplo, si lo expando pienso en la tipografía como un dibujo, un dibujo de letras… En la misma lógica, hay que ver qué dibujo queda mejor con un determinado título, según lo que tienes que decir. Incluso cuando es una portada solamente tipográfica, ese dibujo está diciendo algo.  


Hace años hice un experimento con Vicente Rojo: yo le hacía preguntas escritas y él contestaba con dibujos. De esto salió un libro. Yo no sé dibujar, pero me gustaría hacer algo parecido contigo, al revés. Si te enseño un triángulo, ¿tú qué me contestas con palabras?

Al principio “pirámide”. También “Dios”. También “triángulo amoroso”. 


¿Y si pensaras en una narrativa?

Entonces… si está apoyado en su base, estabilidad; si está apoyado en una de sus puntas, poco equilibrio; si el triángulo tiene un color rojo, podría ser un algo filoso; si tiene un color negro, puede ser algo que aplasta.


¿Y un círculo?

Un círculo es movimiento, también depende de dónde se ubique: si está en el piso es movimiento, si se ubica en una parte superior podría ser un astro, o un satélite… es una figura perfecta que puede contener casi todo.


¿Y una línea que no acaba?

Una línea que no acaba puede ser el mar, puede ser el horizonte, puede ser un sonido, también podría ser el silencio. 


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