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La física en la música de Beethoven

La física en la música de Beethoven

Publicado el 2020-12-30 15:35:47

¿Por qué algunas melodías de Beethoven son consideradas prácticamente imposibles de interpretar? Las marcas originales que el compositor alemán anotó en sus sinfonías para determinar la velocidad a la que éstas debían ser tocadas por los músicos son ampliamente debatidas, la mayoría de los intérpretes las consideran antimusicales o demasiado rápidas. Para resolver este enigma la física y pianista española, Almudena Martín Castro, y el músico y científico de datos, Iñaki Úcar, realizaron un estudio, a partir de la mecánica clásica y el big data, que ofrece una explicación inédita a este misterio. 

Inspirados en un fenómeno conocido como la sabiduría de las multitudes, que se refiere a la inteligencia colectiva y a las soluciones que un grupo de personas plantean frente a un mismo problema, los músicos y científicos evaluaron los tempos de las nueve sinfonías de Beethoven interpretadas por 36 integrales sinfónicas, es decir por 36 directores de orquesta, en un periodo de tiempo de 1940 a 2010. Con ayuda de un ordenador analizaron más de 170 horas de música. 

Antes de llegar al resultado, es importante el contexto. Previo al Siglo XIX los compositores no tenían una forma específica de cuantificar la velocidad de la música, lo que utilizaban era indicaciones como Allegro, que se refería a un ritmo animado o enérgico; Andante, que hacía alusión a una velocidad más pausada, y Grave, que significaba lento o solemne. 

Ludwig van Beethoven fue el primer compositor en utilizar un metrónomo. Patentado en la primera mitad del Siglo XIX, este dispositivo permitió fijar de manera muy precisa el compás de una melodía, es decir la velocidad a la que debía interpretarse la música. Diseñada a manera de reloj, la nueva herramienta tenía en su estructura un péndulo que permitía marcar cuántos pulsos por minuto se debían tocar en una composición. Algunos investigadores y músicos propusieron que los tempos rápidos en las sinfonías de Beethoven fueron producto de una falla en su metrónomo. 

Almudena Martín Castro aseguró, en entrevista para Al Viso, que su interés para realizar esta investigación surgió de su profesión como física, una disciplina que trabaja con péndulos. “Estudiamos cómo funciona un metrónomo, primer dispositivo que explotó las propiedades físicas de un péndulo, y lo comparamos con cómo la gente interpreta la música de Beethoven, el objetivo fue encontrar una desviación sistemática entre las marcas y confirmar si el metrónomo de Beethoven estaba roto”. 

Lo que encontraron los científicos españoles después de analizar las 36 integrales sinfónicas fue que, efectivamente, Beethoven anotó un tempo más rápido en sus composiciones y los directores tocaban más lento, pero esa desviación era siempre la misma, es decir que los directores tocaban en promedio alrededor de 12 o 13 pulsos por minuto más lento que el compositor alemán. Cuando rompieron el modelo matemático del metrónomo de todas las maneras posibles no había nada que diera lugar a esos 12 pulsos. 

“Al final nos dimos cuenta que esos 12 pulsos por minuto coincidían con la medida de la masita del metrónomo o el peso deslizante del metrónomo que permite ajustar el tempo deslizándolo hacia arriba o hacia abajo del péndulo. Beethoven simplemente estaba leyendo mal el metrónomo. Lo anterior lo pudimos corroborar porque encontramos que, en la primera página del manuscrito de la novena sinfonía, Beethoven escribió 108 o 120, es decir justamente 12 pulsos de diferencia, lo cual nos hizo pensar que realmente no tenía muy claro dónde debía leer, si encima o bajo la masa”.

En los metrónomos antiguos la masa tenía una figura triangular con la punta hacia abajo, lo que simulaba una especie de flecha imaginaria. Es a esta forma a la que Martín Castro le atribuye la confusión que llevara a Beethoven a registrar el número inferior y no el superior que marcaba el péndulo. Aquí una respuesta inédita al tempo “antimusical” de las sinfonías de uno de los compositores más importantes del Siglo XVIII y XIX.

En palabras de la pianista, el arte crea identidad en torno a valores estéticos y la física construye modelos que permiten entender el mundo. “Lo que aporta nuestro estudio sí que es lo bastante novedoso para plantear una nueva forma de interpretar a Beethoven”.


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